El desafío al “Siempre se ha hecho así”
Hasta 1996, la idea de un ascensor de tracción sin cuarto de máquinas se consideraba técnicamente imposible o carente de los márgenes de seguridad necesarios. Quienes trabajaban en el sector de la elevación en aquellos años recuerdan un mundo consolidado, en el que el cuarto de máquinas era un hecho no negociable. Paolo Airaghi, ingeniero electrónico especializado en automática y graduado en el Politecnico di Milano, todavía no trabajaba en KONE en aquellos años. En ese momento trabajaba en Mitrol, una empresa de controles numéricos para máquinas herramienta, pero siguió el lanzamiento del KONE MonoSpace® a través de un amigo: “Un buen amigo trabajaba en KONE y me hablaba de una solución revolucionaria. Y en efecto, así fue.”
La decisión de ingeniería fundamental de KONE fue miniaturizar el sistema de tracción. Para eliminar la sala sobre el hueco del ascensor no bastaba con desplazar los componentes: había que reinventar el motor desde cero. El lanzamiento fue el resultado de una visión radical basada en la integración de la máquina directamente en el hueco mediante la fijación al carril guía del ascensor. Una elección que resolvió dos problemas críticos de un solo golpe: por un lado, eliminó el volumen arquitectónico externo, liberando la última planta y la cubierta de los edificios; por otro, aumentó la eficiencia mecánica global, eliminando las pérdidas de energía típicas de los complejos sistemas de desvío presentes en los sistemas tradicionales de tracción.
El debut mundial de la tecnología “Machine Room-Less”

El lanzamiento oficial en 1996 del primer ascensor sin cuarto de máquinas marcó el momento en que la tecnología “Machine Room-Less”, conocida por las siglas MRL, se convirtió en realidad comercial. El protagonista absoluto fue el motor KONE EcoDisc®: una unidad de tracción síncrona de imanes permanentes, delgada y discoidal, tan compacta que podía instalarse dentro del hueco estándar del ascensor. A pesar del escepticismo inicial de la competencia, las ventajas fueron inmediatas. La mayor disponibilidad de espacio y la reducción de los costes de construcción convirtieron en poco tiempo al ascensor KONE MonoSpace® en el estándar global.
La medición de cómo estaba cambiando el mercado se hizo con el impacto sobre la organización. El polo productivo del grupo KONE junto al Lago Maggiore, donde se fabricaban los componentes eléctricos del nuevo sistema, experimentó en pocos años un crecimiento impresionante tanto en volúmenes como en personal: “La estructura empresarial estaba consolidada, pero ya no era suficiente”, cuenta Airaghi. “La oficina técnica todavía trabajaba de forma bastante independiente; con el crecimiento buscaban un responsable que la reorganizara, y en el año 2000 entré yo.” KONE se estaba transformando en uno de los líderes mundiales del sector y la organización tenía que correr para seguir el ritmo del producto. Paradójicamente, llegar desde un mundo distinto resultó una ventaja: “Para mí fue más fácil que para los demás”, recuerda Airaghi, “porque venía de otro sector, no sabía en detalle cómo funcionaba un ascensor ni cuáles eran sus peculiaridades técnicas: no tenía prejuicios. Para los demás compañeros era completamente distinto, recordaban el estado anterior de las cosas.
El papel de Airaghi en aquellos años fue, sobre todo, el de interfaz entre la investigación y el desarrollo de la casa matriz finlandesa y la realidad italiana. Cada mes un viaje a Finlandia, en un contexto que todavía hoy recuerda con afecto: “No lo llamaría complicado, porque la casa matriz era clásicamente nórdica: muy friendly, acogedora, disponible, atenta a la relación vida-trabajo. Más bien fue un shock geográfico y climático: la luz en Finlandia es realmente particular.” Un detalle aparentemente secundario, que cuenta en realidad el ADN de una empresa capaz de transferir no solo tecnología, sino también cultura de trabajo a sus polos internacionales.
Además del desafío técnico, KONE afrontó un complejo desafío normativo. En aquel momento, los reglamentos de seguridad presuponían la existencia de un cuarto de máquinas separado para las reparaciones. KONE trabajó activamente con los organismos competentes para redefinir los estándares europeos, abriendo el camino a una categoría de instalaciones que hoy representa la mayoría de las instalaciones mundiales. La solución fue elegante: gracias a la colaboración con un organismo certificador holandés, se logró reconocer el techo de la cabina en el piso más alto como nueva “sala de máquinas” a efectos de mantenimiento, con todas las dotaciones de seguridad para el personal (incluidos los parapetos).
“Los organismos certificadores italianos y de otros países tuvieron dificultades para aceptar esto”, recuerda Airaghi. “Teníamos que ir explicándolo caso por caso, aunque todo estaba conforme a la normativa y bien hecho.” También, generó desconcierto a los técnicos de campo, habituados desde siempre a trabajar en el cuarto de máquinas: ¿cómo hago una revisión, un mantenimiento, la sustitución de una tarjeta, si la sala de máquinas ya no está? “Los primerísimos KONE MonoSpace® tenían en el rellano del piso más alto una ventanilla desde la cual se veía el motor, el cuadro, la parte electrónica. Con el paso de los años, la ventanilla desapareció. No solo para los técnicos, sino para toda la industria era algo realmente revolucionario: el motor se encontraba en el hueco, accesible desde el techo de la cabina.”
La arquitectura liberada de la limitación técnica
Hasta mediados de los años noventa, el diseño de un edificio de oficinas o residencial estaba, por tanto, supeditado a una restricción técnica ineludible: el cuarto de máquinas. Esta estructura, a menudo similar a una torreta situada sobre el hueco del ascensor, representaba una pesada limitación arquitectónica que comprometía el perfil urbano y la limpieza del diseño de la cubierta. En su interior se alojaban voluminosos cabrestantes de tracción o centralitas hidráulicas que requerían alturas adicionales en el edificio.
Desde el punto de vista de la ingeniería, el cuarto de máquinas suponía un aumento de las cargas estáticas y dinámicas en la parte superior de la estructura, obligando a menudo a sobredimensionar los elementos estructurales. La necesidad de ventilación natural y accesos dedicados convertía la última planta en una zona técnica de difícil aprovechamiento comercial.
La introducción de la tecnología MRL (Machine Room Less) invirtió este paradigma. Al trasladar el sistema de tracción y los cuadros de maniobra al interior del hueco o integrarlos en el marco de la puerta, KONE permitió eliminar completamente este volumen. Y la reacción de quienes diseñaban los edificios fue, a menudo, de sorpresa grata: “Una de las cosas más divertidas era hablar con los proyectistas, los arquitectos, los ingenieros”, cuenta Airaghi. “No sabían qué hacer con ese espacio. Podían convertirlo en una sala más para lo que quisieran. Estaban contentos.”
La recuperación del espacio permite hoy transformar los antiguos locales técnicos en superficie bruta alquilable (GLA), o en áticos de lujo y zonas verdes comunes que aumentan significativamente el valor de mercado del inmueble. Pero la ventaja más concreta se vio en los edificios históricos y en las fincas más antiguas, donde el cuarto de máquinas original ya no cumplía siquiera las normativas de altura: poder simplemente eliminarlo resultó la verdadera solución. “Recuerdo algunos edificios en los que el viejo cuarto de máquinas se convirtió en el espacio de almacenaje para la empresa de limpieza”, sonríe Airaghi. “Y uno de los casos que recuerdo con más orgullo es un KONE MonoSpace® instalado en el Altar de la Patria, en Roma, precisamente porque no requería un cuarto de máquinas.”
KONE EcoDisc®: el eje de la revolución
El motor KONE EcoDisc® es el elemento que ha hecho posible el cambio arquitectónico moderno. A diferencia de los motores tradicionales, el EcoDisc es un sistema de tracción síncrona de imanes permanentes con un diseño en disco extremadamente compacto. Los imanes generan una fuerza de atracción constante y precisa, eliminando la necesidad de engranajes de reducción según el sistema gearless. Esta configuración reduce drásticamente la fricción mecánica y las dispersiones de calor. Al tratarse de un motor de tracción directa, la polea es solidaria al rotor: la energía se transfiere a los cables sin pasos intermedios, garantizando un control milimétrico del movimiento y una reducción de las vibraciones perceptibles en la cabina. Su forma plana permite la instalación anclada a los carriles guía del hueco, transformando un componente mecánico en un elemento integrado y silencioso de la estructura del edificio.

Treinta años después de su lanzamiento, la arquitectura de fondo se ha mantenido: “Del proyecto original sigue presente el hecho de que el motor es un motor axial, plano, que puede alojarse dentro del hueco”, explica Airaghi. Pero la tecnología subyacente ha dado pasos enormes. Los imanes permanentes de nueva generación han permitido reducir aún más las dimensiones y aumentar la eficiencia energética. Y los accionamientos (los drives y los variadores de frecuencia que alimentan el motor) se han vuelto regenerativos. “Un ascensor tiene cabina y contrapeso: cuando tienes que frenar, se genera energía. Antes, esa energía se disipaba en las resistencias; hoy se transforma en energía eléctrica, se acumula o se devuelve a la red. Los consumos se han reducido hasta un 70 %.”
Ventajas operativas para los grandes edificios
Para un complejo de oficinas o un edificio de alto tráfico, la elección de un sistema MRL se traduce en ventajas concretas a lo largo de todo el ciclo constructivo. Eliminar la torreta en la cubierta significa, ante todo, aligerar la estructura. Hay menos cargas estáticas en la parte superior y se evitan sobredimensionamientos en cascada sobre los elementos portantes. Como consecuencia, se simplifica la logística de obra: al no haber un local técnico que construir, ventilar y hacer accesible, los tiempos de instalación se acortan en gran medida. La tercera ventaja es menos visible, pero quizás la más decisiva para la calidad percibida del inmueble. El uso de un motor de tracción directa, solidario al rotor y anclado a los carriles guía, garantiza un confort de marcha superior, con niveles de silencio y suavidad que distinguen de inmediato una instalación moderna de una tradicional.
Sostenibilidad y valor del activo inmobiliario
Hoy en día, la sostenibilidad es un requisito del mercado y un activo financiero prioritario. Para quienes invierten en grandes edificios, la eficiencia es un parámetro concreto que se traduce en protocolos rigurosos como LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) y BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method). Estos estándares evalúan el ciclo de vida completo del edificio, yendo mucho más allá del simple consumo eléctrico instantáneo.
En este escenario, un ascensor KONE MonoSpace® contribuye activamente a la obtención de los créditos previstos por los protocolos internacionales optimizando el consumo mediante tecnologías de recuperación energética. Las mismas que transforman la energía de frenada en electricidad reutilizable por el propio edificio, hasta la reducción del consumo del 70% que menciona Airaghi. Paralelamente, la reducción de la huella ecológica mejora los parámetrosESG (Environmental, Social and Governance) del inmueble, haciéndolo atractivo para los grandes inversores institucionales.
Del producto a la solución: People Flow®
El modo en que KONE lleva el KONE MonoSpace® y sus evoluciones al mercado ha cambiado tanto como el propio producto. Hoy Airaghi, como Tendering & Solution Director, sigue todo el desarrollo de la solución de ascensores, escaleras mecánicas, y sistemas integrados desde las fases preliminares: “KONE interviene ya desde los estudios de diseño y arquitectura. Se razona sobre las dimensiones de los espacios, sobre el flujo cuantitativo de personas, sobre dónde colocar los ascensores, sobre las horas punta, sobre el tráfico específico del edificio. Un hotel, por ejemplo, tiene un pico a la hora del desayuno que una oficina no tiene.” Así nace el concepto de People Flow®: el ascensor deja de ser un objeto aislado para convertirse en una variable dentro de un sistema más amplio, concebido junto con el proyecto del edificio.
De ahí nace una oferta que integra productos, soluciones técnicas y económicas y que exige también una estrecha colaboración con el departamento comercial.
En treinta años el concepto original ha evolucionado en la serie de ascensores KONE MonoSpace® DX, acrónimo de “Digital Experience”. El ascensor se ha transformado de un elemento mecánico aislado a un sistema abierto y conectado. Gracias a las API integradas de serie, el equipo dialoga con otros sistemas del edificio, como el control de accesos o las aplicaciones para los inquilinos: una arquitectura que convierte al ascensor en parte integrante del ecosistema digital del edificio, facilitando la gestión de los flujos en las modernas ciudades inteligentes.
Es una transformación que Airaghi observa desde su actual rol de Tendering & Solution Director con una mirada técnica precisa: “La posibilidad de interactuar con otros sistemas digitales abre millones de posibilidades. Desde el lado del gestor, se puede conectar con el ascensor, ver su estado de funcionamiento, leer incluso solo los tiempos de apertura y cierre de las puertas: si se ralentizan, quizá haya suciedad o desgaste. Desde el lado de los usuarios, pueden llamar al ascensor desde su app, o hacerlo interactuar con robots.” Los casos concretos no faltan: “Pienso en los hospitales, donde robots dedicados transportan por separado la ropa limpia y la sucia; el hospital de Varese en Italia es un ejemplo de integración a gran escala. O en algunos hoteles, donde pequeños robots hacen entregas en las habitaciones, también por razones de seguridad.”
La integración digital permite además superar el antiguo modelo de mantenimiento reactivo. A través de una estrategia predictiva, los sensores monitorizan en tiempo real los parámetros vitales, identificando posibles anomalías antes de que provoquen una parada del equipo. Esta tecnología encuentra su aplicación práctica en los KONE 24/7 Connected Services el sistema analiza constantemente los ciclos de apertura de puertas, las vibraciones y las temperaturas, proporcionando indicaciones precisas al personal técnico para intervenciones dirigidas a prevenir las averías. Hemos pasado al mantenimiento predictivo. En edificios de alto tráfico, garantizar flujos de movimiento constantes optimiza los costes de gestión a largo plazo y elimina las ineficiencias típicas del mantenimiento tradicional a demanda.
A esta apertura digital corresponde naturalmente una nueva atención a la seguridad informática, que Airaghi, como presidente de la Comisión Técnica de AssoAscensori (Asociación Nacional de Empresas de Ascensores y Escaleras Mecánicas de Italia)., sigue con interés: “Siguiendo también la nueva normativa europea en la materia, el trabajo de investigación y desarrollo se extiende de la mecánica a la informática. Es una dimensión más del producto, en la que trabajamos continuamente.” Una evolución coherente con la historia del KONE MonoSpace®, como hace treinta años el desafío era repensar la mecánica del hueco, hoy se extiende también a la arquitectura digital que lo rodea.
Las soluciones de KONE para responder a los desafíos de las ciudades inteligentes
La evolución del ascensor KONE MonoSpace® DX demuestra cómo la innovación técnica es verdaderamente eficaz cuando simplifica las fases de diseño, construcción y gestión. En escenarios urbanos cada vez más densos, los principios introducidos hace treinta años siguen definiendo sistemas que integran flexibilidad arquitectónica e infraestructura digital. Hoy la familia MonoSpace DX de KONE es el resultado maduro de aquella visión, declinada para tipologías de edificio muy diversas entre sí.
Para el sector residencial y las oficinas, el ascensor KONE MonoSpace® DX sigue siendo la respuesta natural: sin cuarto de máquinas, conectividad de serie y optimizando los volúmenes. Cuando entran en juego rascacielos, hoteles de lujo o torres direccionales —edificios en los que la velocidad de carrera y la gestión del tráfico en las horas punta se vuelven variables críticas—, KONE propone el MiniSpace® DX, una solución con cuarto de máquinas compacto que mantiene el espíritu MRL añadiendo las prestaciones que exige la gran altura. La lógica cambia de nuevo cuando lo que se mueve no son personas, sino mercancías: el TranSys® DX lleva la filosofía sin cuarto de máquinas al mundo de los montacargas, con cargas elevadas y la misma conectividad integrada que los ascensores de pasajeros.
Como columna vertebral transversal a todos estos productos, tenemos el KONE 24/7 Connected Services, que es una plataforma de monitorización basada en el análisis de datos que habilita el mantenimiento predictivo de los ascensores. Es el rasgo que mejor cuenta la trayectoria de estos treinta años: de revolucionar un objeto, a rediseñar el servicio que lo rodea.
Mirando a los próximos treinta años, Airaghi identifica dos grandes frentes de trabajo. El primero es una conectividad cada vez más extensa, capaz de integrar ascensores y escaleras mecánicas con el resto de la ciudad para hacer los desplazamientos realmente fluidos. El segundo está ligado al envejecimiento de la población y a la accesibilidad: “Solo en el contexto italiano y español aún hay varios edificios de más de tres plantas sin ascensor o con barreras. arquitectónicas, aunque sean solo de unos pocos escalones. La accesibilidad, la usabilidad y la fiabilidad deben mejorar.” Es un tema que, con matices distintos, es común a todos los países europeos: las normativas nacionales sobre accesibilidad, pensadas en una época en la que la tecnología ofrecía menos soluciones, se encuentran hoy dialogando con estándares europeos más evolucionados y con una demanda social creciente. Cada país está recorriendo su propio camino de actualización, con sus tiempos y sus especificidades.
KONE se compromete con el desarrollo continuo de soluciones innovadoras para la mejora de sus servicios y productos, con el fin de responder a los actuales desafíos de la urbanización y la movilidad vertical dentro de las ciudades inteligentes. Treinta años después de aquel lanzamiento de 1996, la lección del KONE MonoSpace® sigue vigente: la verdadera innovación nunca es únicamente técnica, sino la capacidad de hacer cambiar de idea a quienes organizan el proyecto, a quienes lo construyen y a quienes lo certifican, acerca de aquello que hasta el día anterior parecía imposible.
Quién es Paolo Airaghi
Ingeniero electrónico con especialidad en automática, graduado en el Politecnico di Milano en 1990, Paolo Airaghi es Tendering & Solution Director de KONE Italia y Presidente de la Comisión Técnica de AssoAscensori (ANIE Federazione). Entró en KONE en el año 2000 como responsable de la oficina técnica y acompañó al ascensor KONE MonoSpace® en su fase de consolidación global, con experiencias en Direction Technology Italy y Global Sourcing (Shanghai) antes de asumir el rol actual. Hoy dirige el desarrollo de las soluciones completas de ascensores, escaleras mecánicas y el People Flow® desde la fase preliminar de diseño hasta la oferta técnica y económica al cliente.